Mi nombre es María Fernanda Suárez Quintero, tengo 30 años y desde muy niña he tenido un espíritu emprendedor. Recuerdo que en el colegio vendía dulces a mis compañeros para ayudar con mis gastos. Desde entonces entendí que los sueños se construyen con esfuerzo, valentía y mucha determinación.
Mi vida ha estado llena de aprendizajes. A los 11 años perdí a mi papá, una de las personas más importantes en mi vida. Fue un momento muy difícil que marcó profundamente mi historia. Sin embargo, crecí rodeada del amor de mi familia y muy unida a mis hermanos: Leidy, la mayor, quien ha sido como una segunda madre para mí; Carolina, a quien admiro profundamente; y mi hermano Manuel, quien además de ser mi hermano es mi mejor amigo y mi compañero incondicional.
Desde pequeña sentí un amor muy especial por el cabello. Siempre me ha gustado verlo largo, brillante y saludable. Ese amor nació gracias a las mujeres de mi familia.
Mi mamá fue una de mis mayores inspiraciones. Era una mujer elegante, amante del maquillaje y del cuidado personal. Le encantaba cambiar el color de su cabello y siempre lo mantenía hermoso, abundante y brillante. De ella heredé el amor por la belleza.
Mi abuela también fue una gran influencia en mi vida. Era una mujer bondadosa que siempre se preocupaba por que sus hijas y nietas se vieran bien. Nos cuidaba mucho el cabello y nos hacía peinados hermosos. También recuerdo con mucho cariño a mi tía Amparo, quien tenía uno de los cabellos más lindos que he visto: largo, abundante y de un hermoso tono rojizo. Todas esas mujeres sembraron en mí un amor profundo por el cuidado capilar.
Años después decidí dar mi primer paso como emprendedora. Empecé vendiendo maquillaje con un capital inicial de $150.000 pesos, sin imaginar que ese pequeño comienzo sería el inicio de algo mucho más grande.
Un día decidí hacerme un cambio en mi cabello y me realicé unas californianas. Lamentablemente el resultado fue muy malo y mi cabello quedó poroso, áspero, reseco y sin brillo. Busqué ayuda en diferentes salones, pero la única solución que me daban era cortarlo. Yo no quería perder mi cabello largo.
Fue entonces cuando, en una videollamada con Doña O como llamo de cariño a la abuela de mi esposo una abuela tierna y con gran sabiduría, me habló de una receta natural utilizando una flor llamada cayena. Empecé a preparar un shampoo de manera artesanal en mi casa y a usarlo en mi cabello. En poco tiempo el cambio fue evidente.
Mi cabello comenzó a recuperar su brillo, su suavidad y su fuerza. Las personas que me conocían empezaron a preguntarme qué estaba usando y me pedían que les vendiera el shampoo. Al principio lo hacía de manera gratuita, pero poco a poco comenzó a crecer la demanda y empecé a venderlo. Sin darme cuenta, estaba naciendo mi emprendimiento.
Tiempo después tuve la oportunidad de participar en una convocatoria de capital semilla. Era la primera vez que participaba en algo así y competía junto a más de 1100 mujeres emprendedoras con proyectos increíbles. Cuando recibí la noticia de que había ganado con la puntuación más alta, sentí un orgullo inmenso.
Con ese capital pude realizar el registro INVIMA de mi shampoo y acondicionador y comenzar el proceso para registrar oficialmente mi marca.Mi mamá se sentía profundamente orgullosa de mí y de todo lo que estaba logrando.
En diciembre de ese año viajé a visitarla a Cúcuta, donde vivía. Esa fue nuestra última Navidad juntas, y hoy agradezco a Dios haber podido compartir esos momentos con ella, porque no viajo con frecuencia a mi ciudad natal.
El 14 de mayo de 2025 tomé una de las decisiones más importantes de mi vida: registrar oficialmente mi marca La Cura Cuidado Natural. Pero ese mismo día, apenas dos horas después, perdí a la persona más importante de mi vida: mi mamá.
Ese momento fue devastador para mí. Sentí que había perdido mi lugar seguro y volví a revivir el dolor de la pérdida de mi papá. Entré en una depresión profunda y durante un tiempo tuve que detener todo.
Sin embargo, el amor de mi familia me ayudó a salir adelante.
Mi esposo, un hombre maravilloso, ha sido mi mayor apoyo y siempre ha estado a mi lado impulsándome a cumplir mis sueños. Y mi hija, una niña hermosa, alegre y llena de vida, con un cabello largo y brillante que llama la atención donde llega, se convirtió en una de mis mayores motivaciones para seguir adelante. Meses después, cuando aún estaba atravesando el duelo por la pérdida de mi mamá, recibí una invitación para participar nuevamente por otro capital semilla. Yo no quería hacerlo; no tenía ánimos ni energía. Pero mi esposo me motivó a intentarlo como una forma de distraer mi mente.
Lo hice casi sin ganas al principio, pero poco a poco el proceso volvió a despertar en mí la pasión por mi proyecto… y finalmente también gané ese capital. Fue un día lleno de emociones: felicidad por el logro, pero también tristeza porque mi mamá no estaba para darle esa gran noticia. Hoy La Cura Cuidado Natural no es solo una marca.
Es un sueño construido con esfuerzo, amor y resiliencia. Es un homenaje a las mujeres de mi familia que me enseñaron a amar la belleza y el cuidado del cabello.
Y es un propósito: ayudar a otras mujeres a recuperar la salud, la belleza y la confianza en su cabello. Porque creo firmemente que: “Tu cabello es la corona que te identifica.”
Mi nombre es María Fernanda Suárez Quintero, tengo 30 años y desde muy niña he tenido un espíritu emprendedor. Recuerdo que en el colegio vendía dulces a mis compañeros para ayudar con mis gastos. Desde entonces entendí que los sueños se construyen con esfuerzo, valentía y mucha determinación.
Mi vida ha estado llena de aprendizajes. A los 11 años perdí a mi papá, una de las personas más importantes en mi vida. Fue un momento muy difícil que marcó profundamente mi historia. Sin embargo, crecí rodeada del amor de mi familia y muy unida a mis hermanos: Leidy, la mayor, quien ha sido como una segunda madre para mí; Carolina, a quien admiro profundamente; y mi hermano Manuel, quien además de ser mi hermano es mi mejor amigo y mi compañero incondicional.
Desde pequeña sentí un amor muy especial por el cabello. Siempre me ha gustado verlo largo, brillante y saludable. Ese amor nació gracias a las mujeres de mi familia.
Mi mamá fue una de mis mayores inspiraciones. Era una mujer elegante, amante del maquillaje y del cuidado personal. Le encantaba cambiar el color de su cabello y siempre lo mantenía hermoso, abundante y brillante. De ella heredé el amor por la belleza.
Mi abuela también fue una gran influencia en mi vida. Era una mujer bondadosa que siempre se preocupaba por que sus hijas y nietas se vieran bien. Nos cuidaba mucho el cabello y nos hacía peinados hermosos. También recuerdo con mucho cariño a mi tía Amparo, quien tenía uno de los cabellos más lindos que he visto: largo, abundante y de un hermoso tono rojizo. Todas esas mujeres sembraron en mí un amor profundo por el cuidado capilar.
Años después decidí dar mi primer paso como emprendedora. Empecé vendiendo maquillaje con un capital inicial de $150.000 pesos, sin imaginar que ese pequeño comienzo sería el inicio de algo mucho más grande.
Un día decidí hacerme un cambio en mi cabello y me realicé unas californianas. Lamentablemente el resultado fue muy malo y mi cabello quedó poroso, áspero, reseco y sin brillo. Busqué ayuda en diferentes salones, pero la única solución que me daban era cortarlo. Yo no quería perder mi cabello largo.
Fue entonces cuando, en una videollamada con Doña O como llamo de cariño a la abuela de mi esposo una abuela tierna y con gran sabiduría, me habló de una receta natural utilizando una flor llamada cayena. Empecé a preparar un shampoo de manera artesanal en mi casa y a usarlo en mi cabello. En poco tiempo el cambio fue evidente.
Mi cabello comenzó a recuperar su brillo, su suavidad y su fuerza. Las personas que me conocían empezaron a preguntarme qué estaba usando y me pedían que les vendiera el shampoo. Al principio lo hacía de manera gratuita, pero poco a poco comenzó a crecer la demanda y empecé a venderlo. Sin darme cuenta, estaba naciendo mi emprendimiento.
Tiempo después tuve la oportunidad de participar en una convocatoria de capital semilla. Era la primera vez que participaba en algo así y competía junto a más de 1100 mujeres emprendedoras con proyectos increíbles. Cuando recibí la noticia de que había ganado con la puntuación más alta, sentí un orgullo inmenso.
Con ese capital pude realizar el registro INVIMA de mi shampoo y acondicionador y comenzar el proceso para registrar oficialmente mi marca.Mi mamá se sentía profundamente orgullosa de mí y de todo lo que estaba logrando.
En diciembre de ese año viajé a visitarla a Cúcuta, donde vivía. Esa fue nuestra última Navidad juntas, y hoy agradezco a Dios haber podido compartir esos momentos con ella, porque no viajo con frecuencia a mi ciudad natal.
El 14 de mayo de 2025 tomé una de las decisiones más importantes de mi vida: registrar oficialmente mi marca La Cura Cuidado Natural. Pero ese mismo día, apenas dos horas después, perdí a la persona más importante de mi vida: mi mamá.
Ese momento fue devastador para mí. Sentí que había perdido mi lugar seguro y volví a revivir el dolor de la pérdida de mi papá. Entré en una depresión profunda y durante un tiempo tuve que detener todo.
Sin embargo, el amor de mi familia me ayudó a salir adelante.
Mi esposo, un hombre maravilloso, ha sido mi mayor apoyo y siempre ha estado a mi lado impulsándome a cumplir mis sueños. Y mi hija, una niña hermosa, alegre y llena de vida, con un cabello largo y brillante que llama la atención donde llega, se convirtió en una de mis mayores motivaciones para seguir adelante. Meses después, cuando aún estaba atravesando el duelo por la pérdida de mi mamá, recibí una invitación para participar nuevamente por otro capital semilla. Yo no quería hacerlo; no tenía ánimos ni energía. Pero mi esposo me motivó a intentarlo como una forma de distraer mi mente.
Lo hice casi sin ganas al principio, pero poco a poco el proceso volvió a despertar en mí la pasión por mi proyecto… y finalmente también gané ese capital. Fue un día lleno de emociones: felicidad por el logro, pero también tristeza porque mi mamá no estaba para darle esa gran noticia. Hoy La Cura Cuidado Natural no es solo una marca.
Es un sueño construido con esfuerzo, amor y resiliencia. Es un homenaje a las mujeres de mi familia que me enseñaron a amar la belleza y el cuidado del cabello.
Y es un propósito: ayudar a otras mujeres a recuperar la salud, la belleza y la confianza en su cabello. Porque creo firmemente que: “Tu cabello es la corona que te identifica.”
Hablemos